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domingo, 3 de diciembre de 2017

40 AÑOS DEL 'I CONGRESO NACIONAL DE UFOLOGÍA' (BARCELONA): HISTORIA DE UNA RUPTURA INSALVABLE

Un día como hoy de hace cuarenta años, el 3 de diciembre de 1977, se inauguró el I Congreso Nacional de Ufología. El evento, celebrado en el Palacio de Congresos de Montjuïc (Barcelona), vino precedido de una enorme expectación. Y no era para menos, pues allí se dieron cita, ante más de 600 asistentes, destacados personajes del panorama ufológico como: Antonio Ribera —presidente del congreso—, Andreas Faber-Kaiser, Juan José Benítez, Julio Arcas, Alberto Adell Sabatés, Vicente-Juan Ballester Olmos, Félix Ares de Blas, Julio Marvizón, Enrique de Vicente, Carlos Murciano...

PARTICIPANTES DEL I CONGRESO NACIONAL DE UFOLOGÍA (Gentileza: Julio Marvizón)
Dicho congreso marcó un antes y un después en la ufología española. Y es que de allí surgieron dos posturas enfrentadas e incompatibles: una "racionalista" y otra "crédula". O, al menos, eso manifestaron algunos ufólogos que, por el hecho de elaborar gráficas y manejar estadísticas, se creyeron superiores al resto. Iban de investigadores serios. Los demás ufólogos, que mezclaban OVNIs y parapsicología, enfatizaban el carácter místico de los "encuentros cercanos" o hablaban de supuestas "bases submarinas", eran menospreciados o considerados ufólogos de segunda. Ballester y su cohorte —Alberto Adell, Félix Ares, Miguel Guasp, David G. López, José Tomás Ramírez y Ángel Salaverria— se erigieron, pues, en representantes de la ufología "racional" o "científica". Si no estabas con ellos, no valías para investigar. La ufología les pertenecía. Ellos eran la ufología...

Tanto es así que el CEI (Centro de Estudios Interplanetarios) sacó a la luz en febrero de 1978 las actas del congreso. Pero solo publicaron las "ponencias técnicas" presentadas por Ballester y los suyos. Los demás, se quedaban fuera, excomulgados por los "sumos pontífices" de la ufología ballesteriana (sector radical que, unos meses más tarde, quedó manifiestamente representado por el Consejo de Consultores de Stendek, creado en mayo de 1978). Aquello significó el cisma de la ufología española. En dichas actas parciales, que obran en mi poder, se vislumbra perfectamente la tendencia exclusivista de dichos señores, dotando a sus trabajos de un enfoque excesivamente cientificista, incluyendo numerosos diagramas, gráficas, fórmulas matemáticas y porcentajes estadísticos para aparentar rigor. Y el rigor es bueno, por supuesto. Y hay que luchar contra la charlatanería, el fraude y la desinformación. Pero no hay que radicalizar las posturas hasta el extremo de rechazar a priori los aspectos subjetivos, la vertiente paranormal u otras cuestiones mitológicas, porque entonces despojaríamos al Fenómeno OVNI de su esencia, ya que su naturaleza es tremendamente irracional, absurda y escurridiza. Y nos guste o no, todas las piezas que lo componen han de ser examinadas. Incluso el contactismo, pese a su carga pseudorreligiosa.

CARTEL OFICIAL DEL CONGRESO
"Este congreso significó, por desgracia para la racionalización del trabajo, el encuentro y la ruptura. En un evento en el que su organizador, Antonio Ribera, había querido dar cabida a todos los posicionamientos ante el fenómeno, desde la ufología científica al mesianismo extraterrestre, tenían que saltar chispas, pillando por medio a los centros y pequeños grupos. En el curso de una comunicación bastante aberrante que la visionaria Carole Ramis extendió por más de una hora, el sector vinculado al CEI dio materialmente 'la espantada', rompiendo en ese momento con el resto de la ufología nacional", escribió Ignacio Cabria en su imprescindible obra Entre ufólogos, creyentes y contactados (1993). La breve charla de Carole Ramis, que versó sobre el "Triángulo de las Baleares" y su relación con los OVNIs, fue impartida la tarde del domingo 4 de diciembre. La visionaria austriaca no podía imaginar que hablar de presuntas bases submarinas extraterrestres (un asunto ya viejo en ufología) iba a provocar tanta controversia, sembrando una confrontación entre los ufólogos que ha perdurado hasta hoy.       

¿Sirvió de algo aquel comportamiento infantil de los autoproclamados "ufólogos científicos" y el tratamiento sesgado que hacían de la información OVNI? Sí, para darnos cuenta del grave error que cometieron con su postura elitista, excluyente y petulante, convencidos de poseer la verdad absoluta y de que el resto la pifiaba siempre. Y con eso no estamos defendiendo las descabelladas ideas que allí pudieron difundirse (como no defendemos las falacias exopolíticas que ahora están tan en boga). Pero no cabe duda de que se perdió una oportunidad estupenda para un debate constructivo, sin las acaloradas reacciones que condujeron a posicionamientos extremistas y a una ruptura insalvable en la ufología hispana. Y es que, a pesar de la apariencia objetiva de las ponencias presentadas por los ufólogos "científicos", es bien sabido que el Fenómeno OVNI escapa a toda regla estadística, siendo imposible ajustarlo a gráficas, porcentajes, constantes, etc. A no ser, claro, que manipulemos los datos y escojamos del universo de casos únicamente aquellos que nos interesan para apoyar nuestras conclusiones... En fin, al margen de excesos, manipulaciones, apriorismos e intereses partidistas (los hubo en ambos bandos), hemos de subrayar lo añadido por Cabria en su mencionado ensayo: "Durante 1981 el Consejo de Consultores existe más como una entelequia que como una realidad, aunque su desaparición material tuviera lugar en 1982 (...) Al ser un colectivo de asesores científicos se exigía una titulación universitaria, pero esto implicaba un divorcio de la base social que componía la comunidad ufológica, de un nivel académico medio y bajo. Esta exclusividad era considerada por los grupos ufológicos como un menosprecio de la 'élite' hacia ellos, ignorando su experiencia en investigación de campo y su capacidad operativa. La división en dos bloques que se daban la espalda fue el lado negativo del proyecto del Consejo de Consultores de Stendek y de su opuesto, la Coordinadora de Estudios sobre el Fenómeno OVNI".      


Volviendo al citado congreso del 77, me parece acertadísima la aclaración de Antonio Ribera en el nº 20 de la revista Mundo Desconocido (febrero 1978): "Por la naturaleza misma del fenómeno OVNI, a caballo entre la realidad y el mito, no podía excluirse de entre los ponentes a personas de mentalidad abierta y dotadas de imaginación (extraña facultad desconocida para muchos científicos), e incluso a personas que se habían distinguido en el estudio de la fenomenología paranormal, pues desde Jacques Vallée ya no puede eliminarse la 'componente psíquica' e incluso la 'componente parapsicológica' del estudio de los OVNI". Se agradece que Ribera, un ufólogo que siempre se caracterizó por defender la hipótesis extraterrestre en su versión más genuina, manifestara algo así, permitiendo que la amplitud de miras se hiciera latente en el congreso. Es, por tanto, comprensible su cabreo respecto a la reacción de los ufólogos "científicos" durante la disertación de Carole Ramis. Así lo contaba en dicho artículo: "Esto provocó la desbandada general de los 'científicos', quienes, demostrando muy poca tolerancia ante las ideas ajenas y un grado de presunción y engreimiento notabilísimos, se fueron a la francesa, pese a haber sido invitados al Congreso con todos los honores, con hoteles de primera y viajes pagados. Pero, sin duda, todo esto se les debía. Ni se dignaron asistir a la cena de clausura". A continuación, Ribera se refirió a la carta que le remitió Ballester Olmos pocos días después del congreso, en la que el valenciano le confesó: "Nosotros aceptamos que cualquiera organice un congreso para exponer seriamente la problemática OVNI, pero tratar de equiparar las contribuciones de Ares y Calderón, de Guasp y Ramis o de Ballester (sic) y Faber no es admisible".

CAROLE RAMIS FUE MUY CRITICADA POR EL SECTOR RADICAL DE LA UFOLOGÍA
Pobre Antonio. Tuvo que dolerle bastante observar que el CEI, cofundado por él en 1958, ahora estaba tomado por ciertos "inquisidores" que ya no tenían el menor miramiento hacia su persona. Ni siquiera hacia Faber-Kaiser, en cuya revista Mundo Desconocido colaboraban. Además, algunos de ellos habían sido, en cierto modo, discípulos de Ribera. "La modestia no debe de figurar entre las virtudes predilectas de Ballester Olmos", manifestó el decano de los ufólogos españoles. Y agregó: "Me dio cierta tristeza —no me recato en decirlo— que unos jóvenes investigadores que se han formado en la lectura de mis libros (como Ares, al menos, reconoció noblemente), se mostrasen tan soberbios e intransigentes con opiniones ajenas que ellos miraban despectivamente (...) Pero ellos solo creen en ordenadores digitales. Éste es su dios (...) Todo esto, repito, es triste y descorazonador. Aunque, en el fondo, es infantil. Es una pataleta de 'repelentes niños Vicentes', que no entienden el lenguaje de la imaginación (Vallée sí lo entiende)".

Ribera reconoció que, cuando invitó a Ballester y su séquito al congreso de marras, no suponía que "además de científicos eran purísimas Vestales que velaban el fuego sagrado de la ufología, y que ésta es patrimonio pura y exclusivamente de ellos. Los demás somos 'escritores, artistas y elucubradores', en la frase genial acuñada por Vicente-Juan. Por lo tanto, se nos niega todo derecho a opinar". Ribera, que a principios de ese mismo año había estado en el Congreso Internacional de Ufología celebrado en Acapulco (México), destacó que allí se pudo ver a ufólogos de la talla de un Allen Hynek, un Jacques Vallée o un William Spaulding codearse con un escritor "fantástico" como John Keel, con un contactado como Enrique Castillo o con un teorizador como Colman von Kevickszy, "sin rasgarse las vestiduras ni abandonar en masa la Sala Teotihuacán, del Palacio de Convenciones de Acapulco donde se celebraba el Congreso. Pero es que tratar de equiparar a Hynek y a Ballester, a Vallée y a Guasp o a Spaulding y Ares no es admisible. Aquellos saben convivir, y saben que en ufología hay que aceptar todavía —nos guste o no nos guste— los contactee, los mensajes más o menos mesiánicos y los casos rayanos en la parapsicología. Porque están ahí". ¡Bravo por Ribera!


Sin embargo, Ballester Olmos no cambió de actitud. Siguió manteniendo su cuadriculada o, más bien, estrecha mente par secula seculorum. Doce años después del congreso, en su libro Los Ovnis y la ciencia (1989), Ballester aseveró: "A lo largo del mismo (refiriéndose al congreso) se puso de manifiesto de manera aplastante el carácter paracientífico, especulativo y falto de rigor de gran parte del movimiento ufológico español, así como la total imposibilidad de reconciliar, de una parte, la postura unitaria de varios investigadores serios allí presentes, y, de otra, la actitud heterogénea de los 'propagandistas' (escritores, artistas y pseudoparapsicólogos) que inseminaron de irracionalidad, con sus 'comunicaciones', el Palacio de Congresos de la Ciudad Condal". Y a continuación, anunciaba a bombo y platillo la gestación del Consejo de Consultores de Stendek, ejemplo de seriedad y rigor científico (para ellos mismos, claro).
     
Por su parte, Joan Crexell, un importante miembro del CEI interesado más por el nacionalismo catalán que por los OVNIs, aprovechó las páginas de Stendek para arremeter contra el congreso. Así, en el nº 30 de la citada publicación especializada (diciembre de 1977), manifestó: "Hemos podido asistir a la confrontación dialéctica entre dos enfoques del tema, totalmente irreconciliables: el de los investigadores y el de los aficionados y charlatanes. En nuestro país, pues, el XXX aniversario de la observación Arnold se ha cerrado con un congreso, que bien podemos calificar de desafortunado y precipitado (...) No podemos silenciar las explosivas elucubraciones de la mayoría de las comunicaciones personales".         

ANDREAS FABER-KAISER DURANTE SU DISERTACIÓN
Desgraciadamente, el sectarismo, el ego y el exclusivismo han estado siempre muy presentes en la ufología. Pero en aquel congreso de hace cuatro décadas quedó patente quienes fueron los causantes. La ufología quedó dividida por culpa del endiosamiento de algunos ufólogos que, por aquel entonces, proclamaban la necesidad de poseer títulos universitarios para investigar los OVNIs cuando, paradójicamente, algunos de ellos jamás empezaron ni acabaron carrera alguna (además, no aportaron absolutamente nada al asunto porque apenas dedicaron tiempo a estudiarlo en profundidad; solo se les veía en actos públicos). ¿Quiénes fueron, por tanto, los 'propagandistas'? "Hay tres clases de mentiras: La mentira, la maldita mentira y las estadísticas", dijo Mark Twain. Aquellos pretendidos ufólogos "científicos" practicaron las tres.

(Por Moisés)
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*Recomendamos ver en el siguiente enlace el capítulo del programa Más Allá que Fernando Jiménez del Oso dedicó al congreso (TVE, 18-12-77): http://www.rtve.es/alacarta/videos/mas-alla/mas-alla-congreso-nacional-ufologia/3563720 

6 comentarios:

  1. Paco Azorín.

    Estupendo artículo Moisés. Perfectamente redactado y argumentado.
    Estoy muy de acuerdo contigo en lo que pasó en ese primer Congreso Nacional de Ufología, en los que unos decidieron -por su cuenta y riesgo- darse el título de ufólogos de primera categoría y dejaron la inferiores para el resto.
    Está claro que en cualquier faceta de la vida, la lucha por el poder y el afán de protagonismo siempre han existido, existen y existirán en el futuro, pues es propio del egoísmo humano.
    Estoy recordando ahora un congreso que se celebró en Benidorm en la década de los 80 y, entre otros ponentes, intervinieron José Luis Jordán Peña, Ballester Olmos y Luis Jiménez Marhuenda. Justamente a Ballester Olmos le tocó impartir la última conferencia y, a Elvira y a mí, nos dio mucha pena ver el poco público que asistió a su charla, con el agravante de que el resto de ponentes se en pocos segundos ya que ninguno de ellos hizo acto de presencia en la sala. En este Congreso también quedó demostrada la poca afinidad entre los dos colectivos de ufólogos españoles. ¡Qué lástima!
    Pero el tiempo es el juez implacable que pone a cada persona en su sitio según sus méritos reales, y esos que se permiten el lujo de mirar por encima del hombro al resto de los mortales, cuando llegue el momento se tendrán que conformar con ocupar una posición en la cola de la cola.
    Enhorabuena a Claudia y a ti por rescatar para todos nosotros tantos y tantos documentos del pasado siglo, pero con un valor importantísimo a nivel histórico y que, sin vuestra acertada contribución, sin duda alguna se hubieran perdido para siempre en la noche de los tiempos.

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    1. Muchas gracias por tu comentario, amigo Paco. Lo que cuentas del congreso de Benidorm es muy ilustrativo. Un abrazo.

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  2. Siempre el protagonismo de unos para acaparar el reinado de lo insólito ha dado al traste con buenas causas...

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  3. Felicidades Moisés por el artículo,muy cierto lo que dices. Muy bien redactado y claro.

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